30 de noviembre de 2021

Monseñor Tissera: “La pobreza duele”

El sábado 20 de noviembre se celebró en el Cruce Varela la XXVI Misa de la Esperanza de la Diócesis de Quilmes, nuevamente de manera presencial y transmitida en vivo para quienes querían seguirla desde sus casas. Encabezada por el Padre Obispo Carlos José Tissera, sacerdotes, diáconos, religiosas, y laicos y laicas de esta porción de la Iglesia.

“La pobreza duele, la falta de trabajo angustia, la enfermedad sigue siendo una preocupación, la inseguridad cunde y golpea fuerte, la violencia institucional se ensaña con los más desprotegidos, la desigualdad es cada vez más marcada, la corrupción se anida en amplios espacios de poder, la democracia es entorpecida por oscuros intereses, la ambición de los poderosos es cada vez más inescrupulosa”, aseguró Monseñor Tissera.

Asimismo, el obispo resaltó las voces de “las víctimas de la trata de personas, […] vergonzosa forma de esclavitud. Las y los migrantes, […] porque queremos marchar hacia un «nosotros» cada vez más grande; Las enfermas y enfermos sin atención o deficiente cuidado; los que no tienen lo suficiente para alimentarse cada día dignamente y deben mendigar el pan por nuestras calles de diversas maneras; los y las que luchan con el consumo problemático de diversas sustancias, que minan la vida que crece en nuestras familias, en nuestros barrios. Los que no tienen tierra, techo ni trabajo. Las “tres T” son derechos sagrados. La pandemia con sus consecuencias en la economía ha agravado la situación de las familias que se han empobrecido.”

“A los pobres los tienen siempre con ustedes” (Mc. 14, 7) fue el lema de esta celebración, que formó parte de la V Jornada Mundial de los Pobres propuesta por el Papa Francisco.

Minuto de silencio por Lucas González

Además, el Obispo de Quilmes invitó a hacer un minuto de silencio por Lucas: “sumado al dolor de la muerte causado por la pandemia, tenemos que llorar también el dolor de la muerte causado por la violencia de todo tipo. Todo duele y destroza el corazón. Más duele cuando la violencia es institucional. En estas horas, a cuadras de acá la familia González, de Villa Aurora, está de duelo y despide a Lucas, de 17 años, asesinado por policías que actuaron fuera de la ley, cuando salía de un entrenamiento de fútbol en Barracas. No hay palabras para calificar este hecho tan horrendo”. Y resaltó el accionar de su familia que, “en medio de tanta congoja, lejos de dejarse llevar por otros sentimientos, reaccionó ejemplarmente decidiendo donar los órganos de Lucas para que otras personas vivan”.

El Padre Obispo Tissera cerró su homilía con el recuerdo al siervo de Dios, Padre Obispo Jorge Novak, y compartió un fragmento de la homilía de su última Misa de la Esperanza en 2000: “Hay esperanza, porque miles de padres de familia alimentan y aman con ternura a sus hijos. Hay esperanza, porque hoy muchas servidores y servidoras organizan comedores para que niños y ancianos tengan, al menos, una comida al día. Hay esperanza, porque muchos voluntarios y voluntarias están junto a la cama de los enfermos como auxiliares de las familias y de los hospitales. Has esperanza, porque muchos docentes forman con amor el cerebro y el corazón de las nuevas generaciones. Hay esperanza, porque todavía quedan funcionarios y profesionales honestos.”

Durante la misa, también se leyó el saludo que envió el Obispo de Avellaneda-Lanús, Marcelo (Maxi) Margni a la Diócesis de Quilmes, “Iglesia que me formó en la fe, y cuya impronta está grabada de modo indeleble en mí”.

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